Domingo, Abril 21
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Devotos de todas partes llegan de rodillas ante la Virgen de Urkupiña

Miles de bailarines reavivaron ayer su fe en la “mamita” danzando por más de cuatro kilómetros al ritmo de la morenada, el caporal, el salay, la diablada, el tinku y otras danzas en la Entrada de Urkupiña 2023 

“Por la mamita de Urkupiña, cómo no darle las gracias por lo que hizo por nuestra familia y nos sigue bendiciendo”, expresó una bailarina de tinku, Celia Gallardo, mientras recorría de rodillas el templo de San Ildefonso de Quillacollo.

Concepción Jiménez vino desde Argentina sólo para agradecer el milagro que hizo la virgen en su vida. Contó que tenía cáncer y lo venció luego de pedir un milagro. Después de la enfermedad, pidió un hijo y tras concebirlo cada año participa de la festividad.

“Mi esposo y yo entramos de rodillas cada año porque es nuestro compromiso el ser agradecidos. Ahora no pedimos nada más que salud y bienestar para la familia. La mamita ya nos dio todo”, indicó.

Como estas historias existen miles y se comparten afuera del templo, en el recorrido de la entrada, en las graderías y a la prensa.

Japonés

Las bandas también brillaron con su talento y coreografías. Destacó el japonés Sho Makino que cumplió su sueño como platillero de la Banda Intergaláctica Intercontinental Poopó. Todo empezó hace seis años cuando comenzó a venir a Bolivia y se interesó en la música folklórica después de conocer a la Poopó en Tokio, donde era maestro. Ayer, Makino hizo realidad su sueño al tocar en la gran entrada.

Transporte

Las avenidas principales del municipio de Quillacollo se cerraron por la festividad de la Virgen de Urkupiña. Por eso, los ciudadanos tuvieron que darse modos para llegar a sus destinos, ya sea realizando transbordos o buscando rutas alternativas por el norte del municipio de Quillacollo.

El tren metropolitano se convirtió en uno de los principales medios de transporte alternativo, debido a la cantidad de pasajeros que trasladó desde la Estación San Antonio hasta la estación de la avenida Ferroviaria. Decenas de personas aguardaron en cada parada para abordar.

A pocas cuadras del monumento de la cruz que se encuentra sobre la avenida Blanco Galindo, había paradas de minibuses.

Sin planificación

Las principales quejas de los visitantes fueron las filas para pasar al otro lado de la calle, donde se desarrollaba la entrada folklórica.

Además, el control de comerciantes era mínimo.  Muchos obstaculizaban los pasos para la libre circulación en las aceras y también se instalaron en los puntos de cruce hacia el otro lado.

“¿Por qué no se usó a más guardias para controlar a los comerciantes? Damos mala imagen a quienes nos visitan. Las autoridades estuvieron desde el palco felices, pero desde otros lados, fue catastrófico”, protestó Fiorilio Hidalgo.

Vía: LOS TIEMPOS

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