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La Amazonía Boliviana: Tesoro natural

Todos hemos escuchado en algún momento que la Amazonía es uno de los pulmones del planeta y, por tanto, del continente americano, además de cuán importante es para la preservación de la vida de las futuras generaciones en el mundo. Sin embargo, un dato con el que quizás no todos estamos familiarizados es que la Amazonía en Bolivia constituye el 43% del territorio nacional y  abarca los departamentos de Pando, Beni, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, en un total de 88 municipios.

Este paraíso natural es una de las ecorregiones con mayor biodiversidad  en el planeta, pero ¿por qué es considerada uno de los pulmones del mismo? Esta ecorregión absorbe millones de toneladas del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Al reducir la cantidad de este gas de efecto invernadero que calienta el planeta, contribuye a frenar el cambio climático.

En Bolivia, de acuerdo a la información proporcionada por el sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica 6, 27 de octubre de 2019, la Amazonía boliviana está poblada por 1.266.379 habitantes, la mayoría indígenas de veintinueve pueblos indígenas, campesinos, interculturales (colonos) y afrodescendientes. Si bien la Amazonia boliviana es un enorme y fructífero hábitat, a lo largo de los últimos años y en la actualidad, se ha convertido en un espacio de disputa por el aprovechamiento de los recursos naturales de esta.

Actualmente, está siendo víctima de la explotación irracional de sus recursos para la producción de actividades, como la ampliación de la frontera agrícola, ganadería, los proyectos carreteros y los asentamientos ilegales en parques, reservas y territorios indígenas, empeorando los efectos provocados por el cambio climático. Un ejemplo al ojo público de ello son las talas, los chaqueos y los incendios que azotan a esta región año tras año, problemas que  están terminando poco a poco con nuestro tesoro natural llamado Amazonía. Ante esta situación, los “esfuerzos” de la ABT (Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra) no son suficientes para cuidar de ella.

A pesar de que la Constitución política del país garantiza los derechos de los pueblos indígenas y protege los recursos naturales, en los hechos estos mandatos no se cumplen. En los últimos años, se han promulgado normas y procedimientos que viabilizan la construcción de megaproyectos, posibilitan la exploración y explotación de hidrocarburos y minas. Estas actividades contaminan la tierra y  los ríos donde los pueblos indígenas tradicionalmente se reúnen y pescan para su alimentación. Así se muestra que la Constitución es una vez más olvidada por las autoridades nacionales.

Durante los últimos años, hemos sido testigos de que la lucha por defender la Amazonía y riqueza natural ha sido liderada por ciudadanos, activistas y voluntarios. Lo que demuestra que nadie ama y cuida menos de nuestro tesoro natural como los bolivianos.

Pero como “nadie ama lo que no conoce”, es necesario conocer las regiones que conforman esta gran nación llamada Bolivia e informarse sobre cuáles son sus riquezas culturales y naturales para poder seguir preservándolas para las futuras generaciones. Y que nunca más pasemos en alto que la Amazonía boliviana ocupa el 43% del territorio nacional, por eso y mucho más es nuestro gran tesoro natural.

Vía: Los Tiempos

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