Viernes, Marzo 1
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Tarija: Leyendas, tradiciones y mucha devoción detrás de la Virgen de Chaguaya

Cuenta René Aguilera Fierro que las Salinas Chaco y Oran fueron invadidas por colonizadores de buena y mala fe. Los campesinos, cuyo origen es diverso, comenzaron a labrar la tierra, permanentemente hostilizados por la fiereza chiriguana que defendía su territorio. Luis de Fuentes y Vargas en varias ocasiones debió acudir en defensa y protección de los vecinos de Chaguaya, asediados por los Chiriguanos.

Por aquella época, la sequía devastaba los cultivos, la peste diezmaba los animales, las enfermedades causaban bajas dolorosas en las familias del vecindario de Chaguaya. “Años terribles, sólo la fe y la esperanza en días mejores sustentaban el espíritu de los pobladores”, dice el escritor.

Bajo este contexto, empieza la leyenda, hilvanada con la imaginación campesina, limpia como la fe del creyente. Dice la tradición oral que dos esposos campesinos retornaban de la faena diaria, él traía a lomo de acémilas pasto largo para el techo de su nueva casa, mientras su esposa conducía las ovejas. El día había sido como cualquier otro, la noche comenzaba a tejer su manto sobre el valle, la costumbre de trasladarse en las noches, les posibilitaba orientar sus pasos entre la escasa vegetación. Durante el día, habían analizado una vez más la triste situación de los comarcanos, los pastizales secos, el río escasamente dejaba un hilo de agua. Sólo las lluvias oportunas serían la salvación de los cultivos y animales.

La pareja acompañaba el ritmo de los grillos con sus pasos, el chasquido de las pisadas de las ovejas y cabras rompían la monotonía del atardecer, si no fueran estas pisadas el silencio de la noche sería completo para un escenario adornado de quietas luciérnagas. De pronto, ambos divisaron no muy lejos un resplandor que dibujaba el contorno del paisaje sobre un imponente fondo negro. Curiosos, detuvieron la manada y dirigieron sus pasos hacia él. Venciendo la rala arboleda llegaron hasta un frondoso árbol de molle, enceguecidos por el resplandor, no vieron sino una hermosa estela tricolor que en religiosa armonía, deslizaba sus rayos del centro hacia los lados. La visión era tan extraña que los humildes chapacos no atinaron a nada, el reflejo interior les hizo persignarse y mirar calladamente hacia el estrellado cielo.

Los esposos estaban absortos contemplando tan potente juego de luces, tanto que no alcanzaron a mirarse el uno al otro. De pronto, los rayos de luz se fueron desprendiendo de su centro, dando paso en forma paulatina a la bella imagen de la Virgen María.

Como iluminados por un rayo divino, los esposos se postraron de rodillas e inclinando el cuerpo, besaron el árido suelo, exclamando: ¡Virgencita mía! ¡Bendito sea Dios!

Los pastores no pudieron precisar cuánto tiempo permanecieron de rodillas ante la imagen de la Virgen María de la Asunción. Cuenta Aguilera Fierro que al día siguiente, con las primeras luces del día, retornaron al lugar y reverentes tomaron la imagen y la llevaron consigo, colocándola en un sitial preferencial de su modesto hogar. Al caer la tarde, los vecinos de la zona anoticiados, llegaron hasta la casa con el objeto de conocer a la Virgen, pero grande fue la sorpresa de los recién llegados así como de los dueños de casa al no encontrarla.

Reunidos en gran número, los vecinos se trasladaron en caravana al sitio donde fue recogida horas antes. Ante la perplejidad de los campesinos encontraron la imagen reposada en el frondoso árbol de molle, un hermoso halo de luz la envolvía. Así de rodillas oraron toda la noche, en cuyo lapso, se fueron sumando otros lugareños.

Al despuntar el día, en solemne romería la trasladaron hasta una de las casas de la comarca, concretando efectuar en horas de la tarde un cálido testimonio de fe católica. Según lo convenido, se había reunido la comunidad en pleno, empero, minutos después salieron los dueños de casa atónitos, pues no podían explicar cómo, una vez más, había desaparecido la imagen del interior de la casa.

Comprendiendo que la volverían a encontrar, se trasladaron hasta la meseta del árbol de molle. Allí, en el solitario paraje se encontraba la imagen de la Virgen; con humildad, le rindieron pleitesía, lentamente se fueron encendiendo antorchas y hogueras para acompañarla durante la noche. Los astros parecían alumbrar más, la tertulia y las horas se hicieron más apacibles que nunca, de esta manera una extraña paz se apoderó de sus mentes y corazones.

Al amanecer, los hombres labraban la tierra, las mujeres trasladaban agua y los niños se encargaban de proveer de pasto para la fabricación de adobes, mientras otros aportaban palos, cañas y tejas. Un colmenar de gente estaba construyendo la primera Capilla de la Sagrada Imagen de la Virgen de Chaguaya.

Durante tres días y tres noches los vecinos trabajaron y la acompañaron, así vieron que la Virgen no desaparecía más y por el contrario les ofrecía su dulcísima sonrisa. De esta manera, optaron por construir sus casas en la zona y trasladarse con sus enseres domésticos.

Los tiempos mejoraron

El escritor tarijeño relata que no pasó mucho tiempo para que las cosas mejoraran. Los milagros de la Virgen de Chaguaya llamaron la atención de otras personas, la Santa Aparición fue conocida de inmediato en Tarija y otros lugares, pues los testimonios de agradecimiento  son numerosos entre los devotos que la visitan todos los años.

La peregrinación de cada año

Desde ese entonces, la peregrinación a Chaguaya se ha convertido en una de las prácticas religiosas de la tradición católica, que congrega a una gran cantidad de gente en el mes de agosto.

El objetivo se basa en la fe y la devoción a la Virgen de Chaguaya, cuyo templo continúa en la comunidad del mismo nombre, ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Tarija por carretera y 52 por la ruta de peregrinación. El peregrino elige hacer este recorrido a pie como una especie de sacrificio, prueba de fe, amor a Dios y a la Virgen de Chaguaya. Antonio es un joven de 20 años que ha hecho el recorrido cuatro veces, pero sólo dos veces logró llegar. “Yo voy como parte de una tradición, pero tengo fe en la Virgen de Chaguaya, así que cuando voy primero rezo a la Virgen antes de partir, en la gruta que está en el puente”, cuenta.

La caminata inicia en el puente Peregrino, que fue construido para que los fieles pudieran atravesar el río de manera más cómoda al salir de la ciudad. El recorrido dura aproximadamente 12 horas y para hacerlo sin contratiempos se requiere tomar en cuenta algunos aspectos como el clima, ya que la mayor parte del trayecto se lo hace durante la noche cuando bajan las temperaturas, debido a la temporada invernal.

Es recomendable llevar siempre ropa abrigada. “Hay que abrigarse de modo que uno pueda quitarse la chamarra y caminar cómodo cuando ya amanezca y suba la temperatura, es decir, es bueno usar varias capas de ropa”, explica Sandra, quien va cada año desde hace tres años.

Generalmente se recomienda ir con ropa cómoda, deportiva, en especial los calzados y llevar mudas de medias para cambiarse y proteger los pies que pueden lastimarse por el largo recorrido. “A mí me han salido callos, dicen que son los pecados que hemos cometido, cuántos callos te salen ese número de pecados tienes”, cuenta Israel, quien el anterior año fue por primera vez como peregrino.

También se recomienda tomar en cuenta el sol, una vez que amanece o si se va de día, por lo que hay que llevar una gorra y de ser posible bloqueador solar.

Por otro lado, los peregrinos recomiendan, aprovisionarse de agua, de algún refrigerio fácil de transportar y algo energizante como dulces o chocolates para soportar la caminata.

Los lugares del recorrido hacia el Santuario

Una vez que se sale de Tarija se inicia la caminata rumbo a San Jacinto en donde se encuentra una primera parada para continuar hacia Tolomosa, siguiendo siempre una ruta de tierra. Una vez en Tolomosa se ha avanzado aproximadamente 14 kilómetros. En esta pequeña comunidad los peregrinos pueden descansar y consumir algo caliente antes de proseguir el viaje.

“Mi mamá siempre me recomienda que cada que nos paremos a descansar hay que masajearse las piernas y revisar los pies para que no se hagan muchas ampollas y nos  agarre el calambre – explica Carmen de 23 años – quien se prepara para ir por tercera vez  en peregrinación a Chaguaya.

Ya por Pampa Redonda, ubicada 9 kilómetros más allá, se pueden encontrar puestos de la Cruz Roja, que se establecen especialmente para auxiliar a los peregrinos en caso de ser necesario.

A partir de allí se ha recorrido la mitad del camino, pero generalmente el cansancio se empieza a sentir más. Luego de pasar por el Tunal se llega al Desemboque en donde hay puestos de comida y en donde también es posible tomar un refrigerio para seguir a Juntas del Rosario. A partir de ahí la carretera es asfaltada.

El Mollar es la última parada. Desde esa comunidad ya se puede divisar el templo de Chaguaya, éste es el lugar en donde los peregrinos recobran las fuerzas movidos por la satisfacción de haber cumplido con su promesa.

La llegada es un momento que cada promesante vive de manera muy particular. “No sabes la emoción que se siente cuando lo logras y estás muy cansado, es una felicidad tremenda”, asegura Antonio y cuenta que algunas personas se detienen a descansar y otras van directo a la fila para entrar a la iglesia.

El sacrificio se hace como una búsqueda de purificación de los pecados, por lo que un paso fundamental es la confesión que se hace una vez llegados al templo, aunque se recomienda también hacerla antes de iniciar la caminata en la ciudad de Tarija, debido a que los sacerdotes no podrían confesar a la cantidad de gente que llega a Chaguaya.

El sábado posterior a la peregrinación de los jóvenes el templo se llena y no hay sitio para tanta gente. Luego de la misa es una tradición muy importante hacerse pisar con la Virgen, una costumbre cuya esencia radica en la posibilidad de ser tocado por la imagen como una especie de bendición.

Detalles para los peregrinos

La mochila del peregrino

Se recomienda portar zapatillas, ropa deportiva, algo abrigado, tres pares de medias de algodón, muda de ropa en caso de transpiración. Gorra de sol, linterna, bloqueador solar, velas y rosario.  También será necesario, dos botellas de agua de 500 ml, fruta, barra de chocolate, tres sándwiches, si decide llevar comida. Añadido es importante llevar curitas, vendas, agua oxigenada, pomada relajante, además de aguja e hilo en caso de ampollas.

Comida en la región

En el pueblo se puede degustar comidas típicas como las tradicionales chirriadas, los tamales, el caldo de gallina, la sopa de maní, el picante de gallina, chancho a la cruz, entre otros. Te recomendamos que al optar por alguna de estas comidas verifiques la higiene del lugar y de los utensilios. A lo largo del trayecto hay también puestos de comida que ofrecen desde té hasta los tradicionales platos chapacos.

La peregrinación de jóvenes

Tradicionalmente los voluntarios de Pastoral Juvenil organizan la peregrinación de jóvenes en agosto. Desde hace cinco años se ha retrasado al último fin de semana de agosto y no al inminentemente siguiente al 15 de agosto, que solía coincidir con l entrada de un frente frío, conocido en Tarija precisamente por el “chaguayero”. Este año, sin embargo, se prevé que el día mas frío sea precisamente el sábado 26 de agosto, día de la mencionada peregrinación.

Vía: EL PAÍS

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