Domingo, Junio 23
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Historias de la “Mamita” de Chaguaya, la Virgen de los más necesitados

Tarija llega a sus días grandes y el pueblo se prepara para ellos: La Virgen de Chaguaya primero y San Roque después son a la vez un cúmulo de misterios y ritos que se transmiten de generación en generación. Hoy nos centraremos en Chaguaya.

La “Mamita” de Chaguaya, como la llaman de manera cariñosa sus fieles y devotos, ha concedido “miles de milagros” a las personas que acuden a su Santuario, pero resaltan los casos de personas de bajos recursos que por carecer de posibilidades sólo pueden pedir un milagro para salir de las difíciles situaciones que les presenta la vida.

Las peticiones normalmente son para pedir la recuperación de la salud de algún ser querido o de sí mismo, pero también para salir de situaciones económicas difíciles, para resolver problemas y una larga lista de pedidos a la Virgen de Chaguaya, que según sus devotos, siempre atiende.

Desde el próximo viernes se empezarán a registrar las peregrinaciones, con especial atención a la de jóvenes organizada por la Pastoral Juvenil, que es la que congrega a mayor cantidad de personas, que recorre desde la capital tarijeña hasta el Santuario de la Virgen de Chaguaya, luego de la bendición a los caminantes en el barrio Germán Busch.

La festividad de la Virgen de Chaguaya, es con la del Patrono San Roque, una de las más grandes celebraciones de fe católica, en la que cada año participan miles de devotos promesantes que llegan de todas las latitudes del departamento de Tarija, y que congrega también a visitantes argentinos y del interior del país.

El Santuario de la Virgen de Chaguaya se halla distante a 67,5 kilómetros al suroeste de la ciudad de Tarija y su fiesta se celebra en el mes de agosto de cada año y congrega a miles de creyentes que peregrinan desde la ciudad hacia el Santuario, realizando más de diez horas de caminata acompañados por su pareja, por sus familia o amigos, e incluso solos.

El duro recorrido

Los fieles salen de la ciudad de Tarija rumbo a San Jacinto, donde se encuentra una primera parada, continúan hacia Tolomosa. Una vez en Tolomosa se ha avanzado aproximadamente 14 kilómetros.

En esta pequeña comunidad los peregrinos pueden descansar y consumir algo caliente antes de proseguir el viaje. “Mi mamá siempre recomienda que cada que nos paremos a descansar hay que masajearse las piernas y revisar los pies para que no se hagan muchas ampollas y nos agarre el calambre – explica Jimena de 25 años – quien se prepara para ir por tercera vez en peregrinación a Chaguaya.

Ésa es la clave, explica Antonio, quien logró llegar a Chaguaya recién el año pasado. “Es que antes no conocía el secreto de friccionarse las piernas”, dice. Ya por Pampa Redonda, ubicada 9 kilómetros después, se pueden encontrar puestos de la Cruz Roja que se establecen especialmente para auxiliar a los peregrinos en caso de ser necesario.

A partir de allí se ha recorrido la mitad del camino pero generalmente el cansancio se empieza a hacer sentir y si sucede como en años pasados, el frío es intenso y no es posible hacer paradas de descanso muy largas. “Mucha gente comienza a desertar desde ese lugar, el cansancio es fuerte y no hay que sentarse mucho rato porque luego ya no puedes seguir, hay que caminar sin parar”, dice Antonio y agrega que en cada parada hay menos gente.

En las paradas suelen estar los voluntarios, quienes ofrecen bebidas calientes y algo de comer. “También hay soldados en el camino que está vigilando que todo esté bien”, cuenta. Tras pasar por el Tunal se llega a Desemboque, donde se establecen puestos de comida y donde también es posible tomar un refrigerio para seguir a Juntas del Rosario.

Desde ese punto la carretera es asfaltada por lo que el camino es más fácil, pero también más duro para las rodillas y articulaciones. El Mollar es la última parada. Desde esa comunidad ya se puede divisar el templo de Chaguaya, éste es el lugar, donde los peregrinos recobran las fuerzas movidos por la satisfacción de haber cumplido con su promesa.

El ritual

La llegada es un momento que cada promesante vive de manera muy particular. “No sabes la emoción que se siente cuando lo logras y estás muy cansado, es una felicidad tremenda”, asegura Antonio y dice que algunas personas se detienen a descansar y otras van directo a la fila para entrar a la iglesia.

La fiesta de Chaguaya es la más importante de Tarija donde se ha conservado la pureza de la peregrinación al Santuario de la Virgen. En el pueblo se ve mucha gente que ha pasado la noche ahí y ha prendido fogatas para calentarse y descansar en espera de la misa.

El sábado posterior a la peregrinación el templo se llena y no hay sitio para tanta gente. De acuerdo al párroco de Chaguaya Simón Díaz, un promedio de 20.000 jóvenes hace la peregrinación cada año. Luego de la misa es una tradición muy importante hacerse pisar con la Virgen, una costumbre, cuya esencia radica en la posibilidad de ser tocado por la imagen como una especie de bendición.

El argentino que recibió un milagro particular Hace doce años el argentino Elio Torres fue internado en el hospital de Orán “San Vicente Paul” tenía un tumor de meniscos y ligamentos rotos, en la rodilla derecha.

El doctor Buleman, como lo recuerda, lo quería operar y él se opuso, buscó otro médico traumatólogo y éste le dio un tratamiento con resultado de largo plazo. Relata que una noche cuando estuvo internado soñó que una Virgen lo llamaba al pasillo del tercer piso del hospital, él no tenía fe; pues era ateo. No creía en nada.

Pero este sueño se le repitió tres noches consecutivas, entonces pidió al servicio del hospital que lo llevara al piso superior. Cuando ya estaba en el pasillo, al finalizar, vio a la Virgen con un nombre que decía Chaguaya.

La miró y se dijo a sí mismo “ésta es la Virgen que soñé”, pero aún incrédulo le restó importancia al suceso. Las noches siguientes nuevamente la volvió a soñar. Ahí le pidió que le diera una señal, una oportunidad de vida y le prometió que si lo curaba iría a conocerla a su santuario. Con esta simple petición y promesa Elio comenzó a recuperarse a partir del segundo mes.

Así se sanó y desde ese entonces no falta en la caminata al Santuario de Chaguaya. La fila es interminable y por ello son dos las imágenes que se utilizan como pisadoras. El devoto inclina la cabeza y el encargado del ritual asienta sobre ella la imagen de la Virgen de Chaguaya.

“Es una práctica única que sólo se hace aquí en Tarija”, explica el padre Díaz en referencia a las costumbres que se desarrollan alrededor de la devoción en diferentes lugares del país. También es parte de la promesa ir al calvario que se ha construido al frente del templo en un pequeño cerro, al que se sube reflexionando en cada estación. Esto hace revivir la pasión de Cristo.

“Se sube rezando el rosario y cuando se llega a la cruz, entonces se deja el rosario colgado en el molle”, comenta Sandra. Otro aspecto de la peregrinación a Chaguaya es el alimentarse una vez cumplidos los rituales eucarísticos, la comunidad ofrece una variedad de comida criolla para el deleite de los peregrinos: sopa de maní o arroz con gallina criolla, además de picante, chancho al horno, tamales y las infaltables chirriadas que son la especialidad de Chaguaya.

La leyenda de la “Mamita” de Chaguaya Según una leyenda, un día de 1750, una pareja de pastores volvía de su trabajo, comentando la difícil situación por la sequía de ese año. La única salvación de los cultivos y de los animales, sería una lluvia. Se hizo de noche y la pareja apuraba el paso con sus ovejas y cabras. De pronto, ambos divisaron no muy lejos, un resplandor; curiosos se detuvieron para luego dirigirse hacia la luz. Conforme se acercaban, la luz se hacía multicolor y los rayos se entrelazaban dando una visión maravillosa. Ambos quedaron absortos contemplando este juego de luces que en forma paulatina dio paso a una bella imagen de la Virgen María en la copa de un molle, árbol típico de la zona.

Cayeron de rodillas y besaron el suelo exclamando “¡Virgencita mía, bendito sea Dios!” Al levantar la cabeza vieron que la imagen ya no estaba. Al siguiente día con las primeras luces del alba, fueron al lugar de la aparición: allí estaba la imagen. Se la llevaron a su rancho, colocándola en un lugar de preferencia. Una vez que los vecinos se anoticiaron acudieron a la casa para venerar a la Santísima Virgen, pero se encontraron con la sorpresa de que la imagen había desaparecido. Rápidamente todos fueron al lugar de la aparición.

En efecto, la imagen reposaba en el frondoso árbol, envuelta en un rayo de luz. De rodillas, oraron toda la noche, y se fueron sumando otros lugareños con antorchas y hogueras, acompañando a la imagen, y le prometieron construir una capilla en ese mismo lugar. Al amanecer del otro día los pobladores levantaron la primera capilla, donde se veneró la imagen de la Virgen de Chaguaya.

En la década de 1980 se construyó el actual santuario, que fue declarado basílica. La devoción hacia la Virgen de Chaguaya está ampliamente difundida en el suroeste de Bolivia, tanto entre locales como entre feligreses de departamentos vecinos, e incluso entre habitantes del norte de Argentina.

Entre el 15 de agosto y el 14 de septiembre, una gran cantidad de creyentes se dirigen en peregrinación desde la ciudad de Tarija.

El dato

Devoción

En la década de 1980 se construyó el actual santuario, que fue declarado basílica. La devoción hacia la Virgen de Chaguaya está ampliamente difundida en el suroeste de Bolivia

NOTA DE APOYO

Oración al llegar al santuario

¡Oh Virgen de Chaguaya! Con cuántas ansias he deseado llegar a tus plantas para entregarte mi vida, llena de penas y trabajos; con cuanta fe y devoción he invocado tu nombre cuando el infortunio me ha hecho su víctima; con cuanta dicha hoy ante tu trono de amor y misericordia te entrego mi corazón. No lo deseches, Madre del alma, madre del amor hermoso, porque, abandonado de ti y víctima del dolor y del infortunio, se perderá sin remedio. Tú que eres la bondad y la dulzura, vuelve a mi esos tus ojos llenos de misericordia.

Tú has dicho: “El que me hallare, hallara la vida“, y yo quiero hallarte cuando el dolor me martirice y la injusticia me condene; yo quiero encontrarte cuando la pobreza me persigue y la enfermedad me hostigue; yo quiero tenerte a mi lado cuando la muerte cierre mis ojos y me presente ante el tribunal de tu poderoso Hijo; yo quiero verte en mi pecho, en la vida y en la muerte, en la dicha y en la desgracia, y por eso rendido a tus plantas y desilusionado de la vida, lleno de fe y de amor, impetrando tu misericordia, te repito con lágrimas en los ojos: Madre del que sufre y llora, Madre de mi corazón, a tus pies mi alma implora, tu gracia y compasión.    

Vía: EL PAÍS

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