Domingo, Junio 23
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Los Escóbar, una familia de sastres bolivianos que ‘logró el sueño americano’ con su esfuerzo

Gabriel Escobar es un sastre de tercera generación, como cuenta con orgullo a The Oaklandside. El boliviano, radicado en Oakland, California, es hijo de dos sastres: Efraín y Delia; pero también son sastres su tío y su abuelo, Felipe.

El sitio web The Oaklandside recoge la historia de esta familia de sastres bolivianos.

Gabriel ha puesto su sastrería, llamada “Tailor it!”, en Oakland y Pleasant Hill; pero antes de tener su emprendimiento, trabajó en Ralph Lauren, después de haber estado varios años trabajando con su padre Efraín, en la sastrería familiar.

Efraín le contó a The Oaklandside que desde los ocho años se dedica al oficio, que aprendió de su padre, Felipe. El patriarca de los Escobar tenía una sastrería, en Cochabamba, que Efraín describe que estaba dividida en dos: la parte de adelante, para atender a los clientes, y la trastienda, donde Felipe tenía su cama. Efraín bromea y dice que fue concebido en esa trastienda y que, por lo tanto, era imposible que no hubiera sido sastre, como su papá.

La historia de los Escobar es fascinante. Cuenta Efraín que su padre, Felipe, era benemérito de la Guerra del Chaco, de la que salió herido y con gangrena. Los médicos no le dieron muchas esperanzas, por lo que el hombre se fue a vivir a una comunidad cercana al lago Titicaca, donde con cuidados y alimentación característica de la zona, pudo recuperarse y, posteriormente, convertirse en sastre. El oficio lo aprendió de un sastre extranjero, en la década de 1930.

Efraín tuvo su sastrería en la ciudad de La Paz. Narró que su pasión por su oficio lo llevó a ser uno de los 10 mejores sastres de Bolivia, en la década de 1970, cuando obtuvo el premio Tijeras de Plata, que le fue entregado por, el entonces presidente, Hugo Banzer.

Pero la inestabilidad social, política y económica de su país natal lo llevó a emigrar a los Estados Unidos. Durante algunos años estuvo entre ese país y el suyo para trabajar y compartir con su familia, hasta que, finalmente, pudo llevárselos. En un inicio se instaló en San Francisco, donde vivía un hermano suyo, también sastre.

Efraín cuenta que su esposa, Delia, también aprendió el oficio de sastre, con él. Y, cuando estuvieron en Estados Unidos, su habilidad la llevó a trabajar con Burberry, por varios años, hasta que falleció, en 2005.

De su lado, Gabriel narró que, al igual que su papá, su oficio como sastre comenzó a sus ocho años de edad. Su tarea consistía en hacer ojales y coser bolsillos a los trajes que su papá confeccionaba. Trabajó en el negocio familiar (“Escobar tailors”), junto a su padre entre 1999 y 2006, cuando fue trabajar en Ralph Lauren y después en John Varvatos. Fue cuando esa empresa cerró, que Gabriel se animó a emprender, corría 2018.

En su actual taller no solo crea piezas de finos acabados, sino que también realiza arreglos y composturas. Su trabajo es tan bueno que sus clientes eligieron su sastrería, como la mejor en su sector, reconocimiento que entrega la East Bay Magazine’s  y que se denomina “Best of East Bay 2022.” (Lo mejor de East Bay 2022).

Vía: El Deber

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