Sábado, Febrero 24
Shadow

El Mago Byron comparte su secreto para hacer posibles cosas imposibles

Abre su tienda de campaña imaginaria y comienza la entrevista con Página Siete. En su primer truco hace desaparecer su nombre. Con más de 35 años en el oficio ya tiene una identidad propia y un espacio ganado sobre el escenario él es el Mago Byron.

Chukuta

“Nací acá en la ciudad de La Paz en un barrio muy popular como es Pura Pura, en la avenida Vázquez. Mi padre y mi madre son paceños; soy bien chukuta yo”, comenta el hombre que estudió en el colegio Germán Busch. Él ama viajar por el mundo; pero lo que más le gusta es regresar a su ciudad.

Un hechizo lo envolvió cuando era pequeño. Vio a su papá manejar con destreza los dados y en sus manos los números cambiaban según su voluntad.

A los 12 años tuvo la fortuna de caminar por cercanías de la Iglesia San Francisco y vio a un hombre que hacía posible lo imposible. Pronto quiso comprender aquello que estaba más allá de la lógica y habló con este desconocido, quien se convirtió en su primer y más importante maestro.

“Tenía un profesor de magia, don Arnaldo Ascarrunz Urquizo quien en el escenario era el Mago Garman, él es mi maestro de toda la vida. Ahora seguimos compartiendo y nos vemos. Recuerdo que él tenía un libro de poesías de Lord Byron, el poeta inglés, y el libro por alguna razón estaba siempre en su mesa”, explica el mago que es hincha del Bolívar desde que estaba en el vientre de su madre.

El alumno decidió encontrar su nombre artístico y durante un breve tiempo de su vida fue Mister Bayron. Luego se arregló el nombre, le quitó el “Mister” y decidió honrar a su maestro con el mismo apelativo que él usaba “Mago”. Fue así que nació el Mago Byron.

Entre el alumno y el maestro hubo mucho respeto y dedicación. El aprendiz era una esponja y el profesor se convirtió en un libro abierto. Un día le dijo Garman a Byron: “Tú sabes todo lo que te enseñé, pero no sabes todo lo que yo sé”.

Mago de magos

Siendo mago, Byron no es una caja de sorpresas. Es fácil adivinar cuando habla con cariño de sus seres queridos. Le tiembla un poco la voz, se da una pausa y dice contundente: “Mi padre era una persona que me enseñaba mucho, él nunca llegó a castigarme físicamente, pero los castigos que me daba eran morales y me hacían pensar mucho. Yo lo admiraba muchísimo, lastimosamente él ya partió hace muchos años. Me queda mi madre, gracias a Dios que estoy con ella todos los días y la voy a visitar siempre”, explica el hijo de 49 años.

Su papá fue el primero que lo maravilló con sus trucos de dados, aunque por entonces no esperaba que la magia sea el camino elegido por su hijo. Le puso las reglas claras y le dijo: “Hagas lo que hagas tienes que ser el mejor, si quieres ser carpintero, ingeniero o lo que quieras, tú debes ser el mejor y así vas a tener trabajo”.

Por entonces dejó la carrera de Informática y estudió para transformarse en Analista de Sistemas en un instituto privado. Y casi en la misma época estudió inglés. Él tenía un objetivo claro: leer a Lord Byron y los libros de magia en su idioma original.

Hechizo envolvente

¿Cuánta gente se dedica a la magia? Mucha. ¿Cuántas personas se dedican únicamente a la magia, como forma de vida? Pocas.

En el transitar de los años 90. El Mago Byron conoció a Micky Jiménez, uno de los maestros de los programas de entretenimiento de la televisión boliviana. “Aprendí mucho de él. Cuando me invitaba a la televisión él era muy exigente conmigo y analizaba todo lo que hacía. Era una época en la cual hacíamos libretos para ir a la televisión”, refiere el Mago cuyo lugar preferido para visitar es Copacabana.

El paceño enumera a los primeros prestidigitadores bolivianos: Arnaldo Ascarrunz, Micky Jiménez, Cacho Mendieta, Lucero, él mismo y otros más. Esos años, ellos se ilusionaron y crearon el Centro Mágico Boliviano.

Desde entonces hasta ahora el Mago Byron se dedica a la formación de nuevos valores. Son muy pocos los que deciden optar por la magia como una opción de vida; por lo general los mejores magos del país tienen alguna otra profesión… y les va bien.

En ese afán por llevar la magia a otro nivel, él y sus compañeros de oficio fundaron la Academia Boliviana de Magia e Ilusionismo, en 2009. “Tenemos buenísimos magos en el país y potencial hay. Esto la gente no lo sabe porque los medios de comunicación no lo comunican como deberíamos como soñaríamos nosotros, la Academia Boliviana de Magia en 2015 entró a la Federación Latinoamericana de Sociedades Mágicas y ahora podemos competir en la región”, explica el ilusionista paceño, quien es un asiduo participante de los campeonatos regionales. Suele ir como invitado especial.

En este afán por llevar el oficio a otro nivel, la Academia organiza los Congresos 3.600 en la ciudad de La Paz. Fuera de las fronteras nacionales este evento se promociona con el cartel del Festival Internacional de Magia a mayor altura del mundo. En la cartelera del año pasado estuvieron: Gabriel Gascón (el mago más importante de Chile en 2021); Luis Karias (el guatemalteco ilusionista más premiado de su país); la joven promesa de Brasil, Zimmermann; y el campeón mundial de mentalismo, el español Javier Botía.

“Ellos dan un espectáculo para el público en la noche, pero en el día ofrecen sus talleres a los magos bolivianos”, dice Byron, quien además es ajedrecista.

Trucos para todos

El Mago Byron lleva más de tres décadas y media en el oficio. Sabe que no hay inteligencia artificial que amenace con hacer desaparecerlos; al contrario, dice que cada vez hay más cumpleaños infantiles con shows de magia.

No es un trabajo sencillo; pero sí resulta apasionante conquistar y atrapar la atención de niños y niñas. “Cuando entramos a un escenario tenemos pocos segundos para que el niño te quiera o no te quiera y yo tengo la suerte, la bendición, de que apenas entro me presento siento su cariño”, refiere el feliz papá de una joven profesional.

Él sabe lo que es hacer feliz a un padre y recuerda el mensaje que le dejó el suyo: Esforzarse y amar lo que uno hace hasta ser el mejor en cualquier oficio. Después de todo, afirma el Mago Byron, esta es la verdadera receta para hacer realidad los sueños.

Así, él disfruta cuando ve a su público está encandilado. Le gusta hacer aparecer sonrisas y dice que la magia es el arte de hacer posible lo imposible. Pero hay cosas humanas que le resultan incomprensibles.

Cuando se le pregunta “¿qué haría desaparecer de la tierra?”. El Mago Byron se toma unos segundos para pensar y responde: “Haría desaparecer la maldad y la crueldad contra los animales. Creo que los animales son los seres más lindos del universo y hay muchos seres humanos que son crueles. Yo haría desaparecer esas fiestas taurinas”, sentencia.

No es adivino para saber el futuro, pero sí tiene con una certeza: debe disfrutar cada segundo en el escenario y mientras esto suceda la magia no tendrá fin.

Vía: Página Siete

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