Sábado, Mayo 18
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La “llegada” de San Roque a Tarija, un pequeño gran misterio de la Fiesta Grande

San Roque y su propia imagen constituyen el eje central de la Fiesta Grande de Tarija, hoy Patrimonio de la Humanidad, y en el libro “Pequeños misterios de la Fiesta Grande” de Luis Daniel Vacaflores y Carlos Alfredo Vacaflores de 2009 y publicada digitalmente en 2015, se sistematizan muchos de los pequeños detalles que hacen a la fiesta, pero también se profundiza en las grandes preguntas que acompañan al Santo. Una de ellas es precisamente la forma en la que el Santo “llegó” a Tarija.

La propia biografía del Santo no está unificada en el santoral católico europeo y menos en el proceso de adoptación criollo, que es fundamentalmente el objeto de estudio en el libro de los Vacaflores, que reconocen los siguientes aspectos formales a partir de biografías formales recogidas localmente como los de Suárez (2004), Valverde (2004) y Arduz & Calzavarini (1999) y otros relatos más breves tomados del Mayor Jijena u Olga Yapur, mismos que se pueden leer en la edición digital de este artículo:

1) nace en Montpellier (Francia) en 1295, hijo [¿único?] de una familia noble/adinerada, 2) a la muerte de sus padres reparte toda su riqueza entre l@s pobres e inicia su peregrinaje hacia Roma, 3) en el camino se encuentra con regiones afectadas por la peste, que él ayuda a curar con resultados milagrosos, 4) al regreso de Roma contrae él mismo la peste, refugiándose en el campo, 5) en este su estado es socorrido primero por un perro que le lleva comida y lame sus llagas, y finalmente por Gotardo, el noble local dueño del perro, hasta que se recupera de la enfermedad (se menciona también la aparición milagrosa de una vertiente en la cueva donde se refugia), y 6) muere luego de cinco años en la cárcel (hay diferentes versiones sobre el lugar específico) por una acusación de espionaje, en el año 1327.

A partir de esta estructura básica, los Vacaflores aprecian varios tenores y variaciones introducidas en la mitología popular de Tarija.

“Para comenzar se notan los siguientes énfasis en la leyenda dentro de la mitología popular: a) San Roque era rico pero reparte toda su riqueza entre l@s pobres, b) era un hombre religioso, c) dedica (y arriesga) su vida para ayudar a curar a l@s enferm@s de peste con poderes milagrosos, d) por este su celo él mismo contrae la peste, pero no desea ser él mismo una carga para l@s demás, así que se retira de las zonas habitadas “al monte”; pero recibe ayuda divina (la vertiente), de un perro y de un noble local, y e) muere encerrado por una calumnia política, dándose cuenta l@s demás de la injusticia solo después de su muerte”.

Según la tesis de Vacaflores, es en el retiro “al monte” que recogen las versiones de Jijena y Yapur, donde se engancha con la leyenda local: “El “monte” se puede entender como una “colina”. Pero creo que en realidad hace referencia al significado local: el monte es el bosque salvaje, en medio de las colinas, lejos de la “civilización”, donde no llegan caminos y donde solo viven campesin@s pobres, lo que significa que el escenario de la leyenda de San Roque ha sido apropiado por la población local e identificado con un ambiente natural conocido y “cercano”. Esto sería un primer indicio de la apropiación de San Roque como “chapaco”, como lo sugieren Valverde 2004.

San Roque en Tarija

Los hermanos Vacaflores sostienen que no es solo su calidad de santo católico lo que define la importancia de San Roque en Tarija, sino “una compleja red de significados y desarrollos locales” sobre los que han desarrollado varios ejes relevantes para comprender el fenómeno de un santo y su inserción de la mitología y vida ritual de una región.

San Roque en la Colonia

El Patrono original (y oficial) de la ciudad de Tarija 35 fue San Bernardo Abad:

La fiesta más solemne era la de San Bernardo Abad, instituido patrono de la Villa [de Tarija] desde su fundación. Se solemnizaba el día 20 de Agosto, todos los años, hasta los promedios del siglo XIX, en que quedó extinguida. (O’Connor 1974: 54)

De ahí viene el antiguo nombre de la ciudad: Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa, pero tanto Valverde como Suárez coinciden en que en Tarija no había un solo Santo Patrono sino tres:

Al fundar la nueva villa le dimos por Santo Patrón a San Bernardo de Abad […] El 14 de diciembre de 1577 se consagró a San Juan Evangelista, Abogado de la Villa, para bien y conservación de las sementeras, que las guarde Dios Nuestro Señor, y al mismo declaramos Segundo Patrón y decidimos construir la segunda capilla del pueblo. -En mérito a lo acontecido en la noche de la víspera, proclamemos a San Roque, Patrón y Protector del Cabildo. Que se bautice con su nombre el lomerío del norte y se instituya una festividad solemne. (Valverde 2004: 47)

Los investigadores señalan que si bien Valverde habla de un sueño, Suárez le da soporte documental:

La Capilla de San Juan está dedicada a San Juan Evangelista, que es Santo y debe ser celebrado por ¡patrón segundo![”], – no nos olvidemos que el primer Patrono designado por el Virrey fue San Bernardo[.] (Suárez 2004, citando a Fray Manuel Mingo: 54-55. Itálicas en el original)

[“]El Cabildo, a sugestión del agudo Chávez, adoptó como patrones dos santos más: el Evangelista San Juan y el médico San Roque. Y desde entonces, fuera de San Bernardo, primer Patrono, Tarija tiene el Santo que cuida las sementeras, librándolas de la sequía, las tempestades y las plagas, y el Santo Roque Peregrino que los libraba, cada año, de la viruela y otras maléficas pestes que hacía estragos entre los pobladores”. (Bernardo Trigo, citado por Suárez 2004: 64. Itálicas en el original)

Finalmente, los investigadores alertan de que la coexistencia de tres santos patronos bien podría referirse a que estos eran “barriales, conventuales o de clase, y no de múltiples patrones para toda la Villa”, algo que se extrae de otras fuentes secundarias:

…las fiestas patronales, como las de “San Bernardo Abad”, en la Catedral y la Plaza Mayor; “San Roque”, en el barrio “alto” del mismo nombre; “San Juan Evangelista”, en la capilla de la Loma de San Juan; “San Francisco”, en la Basílica del mismo nombre; “San Plácido”, en una nueva plazuela; “San José”… (Ávila[a] 1997: 170)

Cuando, conforme a la tradición católica hispana, teníase que elegir el Santo Patrón, dicen las crónicas que primero se tomó en cuenta a San Bernardo, cuya sabiduría iluminaría a la clase superior. Por parte del pueblo designóse a San Roque para que preservara de las pestes (epidemias) y enseñará la caridad. Y para los campesinos designóse a San Juan para que intercediendo ante el Supremo Hacedor, haga verter sobre los campos secos y sufridos, generosa lluvia. Sin embargo que los devotos entre sí no se peleaban por supremacías y cada clase social tenía el suyo, poco a poco San Roque fue desplazándolos, hasta constituirse en el taumaturgo en cuyo honor los fieles destinaron un mes de festejos. (Varas Reyes 1976: 84)

En este debate, se da por válido que el culto a San Roque se enraizó en el barrio alto de la colina igualmente denominada San Roque y ocupado tradicionalmente por indígenas y población menos pudiente ya que las fronteras espaciales, étnicas y de clase de Tarija coincidían con la segregación estipulada por los españoles en la colonia.

El origen del culto

Se dice que la celebración de San Roque en la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa se remonta a los primeros tiempos de la colonia:

…la tradición de festejar a San Roque en Tarija, se difundió con el arribo de los primeros españoles, sobre todo con los franciscanos, que erigieron una Ermita en una loma baja de la ciudad, donde hoy es la parroquia de San Roque. (Comité De Festejos 1990: 3) Está documentado que a pocos días de la fundación el Cabildo, nombró como su patrón a San Roque. También se bautizó con el nombre de San Roque a la pequeña loma cercana a la plaza Andalucía (actual plaza Luis de Fuentes). Por la misma época se construyó la ermita de San Roque, en la loma del mismo nombre. (Valverde 2004: 42)

Los investigadores alertan de que es “una falla” considerar el ritual actual como una continuación histórica de la celebración primigenia. “En este sentido es importante analizar el motivo del inicio al culto de San Roque. En las citas anteriores se da a entender que su origen sería español. Pero antes de tomarlo como sentado hay que aclarar que aparentemente este se originó (de manera similar a San Juan y San Lorenzo) por la aparición de dicho santo en la loma que desde entonces lleva su nombre: la Loma de San Roque38, zona que posteriormente se transformó en el barrio de San Roque” señalan y cita:

Cuenta la tradición que en un lejano septiembre, poco tiempo después de la fundación de Tarija, cuando la peste de la viruela estaba provocando un enorme daño a la población, prodigiosamente se apareció el Santo Peregrino en la parte alta de la ciudad […] ¡¡La presencia de San Roque hizo que la epidemia sucumbiera, haciendo el milagro de conjurar esta cruel enfermedad!! (Suárez 2004: 58-59)

…allí [en la loma de San Roque], según reiteradas tradiciones, se apareció un día en que la viruela hacía estragos, el Santo Viajero acompañado de su can, e hizo el milagro de salvar a muchos niños y pacientes. (Federico Ávila Ávila, citado por Suárez 2004: 61)

Para los investigadores, esta aparición en la zona indígena y la posterior apropiación de la clase dominante que lo bautizó como San Roque es un ejemplo del sincretismo religioso entre la religiosidad andina y la religiosidad católica traída por los españoles: unos podían seguir celebrando su deidad y otros se anotaban tantos por la rápida “cristianización”.[1]

Más allá de la aparición, el mito más recurrente en la leyenda de San Roque y su enraizamiento en Tarija es el de su intercesión en la epidemia de peste que ha sido recogida en varios documentos aún sin citar fuentes primarias ni registros oficiales que den cuenta de la misma

San Roque en la República

Para los hermanos Vacaflores, el inicio de las celebraciones actuales de la fiesta de San Roque y su reemplazo de San Bernardo como patrono de la ciudad (y ya no tan solo como patrono del barrio alto) se debió producir a mediados del siglo XIX, muy probablemente en el periodo posterior a la Guerra de la Independencia (1810-1825). A este respecto se dice que:

La fiesta al Santo Patrono [San Roque], fue instituida en 1844. (Comité de Festejos 1990: 3)

 Entonces en aquel año dice la historia que habría curado una peste. Entonces es de que empezó el milagro, han organizado el año 1844 el acto oficial. Habrían sacado la imagen de San Roque con el pueblo y los instrumentos típicos a dar una vuelta. Dos cuadras me parece que salían. […] Puse aquí el 1864, el año en el que se ha instituido la presentación de los chunchos. En 1864 salió por primera vez la procesión. Como es más notorios los chunchos puse 1864 en honor a estos hombres, ¿no?, que han sabido mantener. (mayor Jijena)

En esas, los investigadores aducen que el cambio tiene que ver con las circunstancias políticas y sociales que llegaron con la República, pues San Bernardo hubiera sido el Santo de los realistas y San Roque el de los nacionalistas, sin embargo, también advierten de que no hay un documento oficial que sustituya un santo patrono por otro ni se “derroque” a San Bernardo, por lo que sería una sustitución “de facto”.

Y al fin, la imagen

Para los investigadores, uno de los elementos fundamentales de la fiesta de San Roque es la imagen del santo, pero además, se entiende que es la propia imagen la que ordena el inicio de la ritualidad actual. Sobre el origen de esta imagen se señala lo siguiente:

Fuentes de la tradición oral, nos dicen que la imagen de San Roque que veneramos, fue traída a Tarija a mediados del siglo XIX por los padres franciscanos… (Valverde 2004: 12)

Y bueno, en cuanto a la imagen según lo que yo pude indagar de chunchos antiguos, palabras de Aurelio Arce y Humberto. Ellos indicaban que la imagen de San Roque ha sido traída por misioneros católicos. La imagen la trajeron en un cajón, y en esa época era muy difícil que la gente vaya, que tenga respeto o creencia en las imágenes o en los santos de la fe católica. Para ellos esos años era temor, era miedo, era rabia del Señor. Entonces llega a México, y de ahí viene escoltada la imagen, escoltada precisamente para proteger de aquellos enemigos de lo que es la religión católica. Entonces dicen de que han sido indígenas que han venido de allí, pero custodiando la imagen. […] Y la imagen la trajeron a lo que se llamaba en esos años “la colina”. […] Ahí existía una capillita, y la han puesto ahí. […] Entonces en aquel año dice la historia que habría curado de la peste. Entonces es de que empezó el milagro, han organizado el año 1844 el acto oficial. (mayor Jijena) Ambas referencias (de la tradición oral) indican que la imagen de San Roque fue traída por misioneros católicos (franciscanos) a mediados del siglo XIX, especificando el año 1844. Si es que esta información es correcta entonces el motivo para el inicio de la fiesta (actual) de San Roque quedaría claro: el año 1844 marcaría la llegada de la imagen de San Roque y su primera celebración oficial, junto a referencias (aunque no las primeras) de su milagrosidad.

Vía: EL PAÍS

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