Domingo, Abril 21
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Las cabañas del Piraí: medio siglo conservando el sabor típico cruceño

Hace 60 años los ‘cabañeros’ ya estaban asentados en las orillas del río Piraí. Servían platos tradicionales a quienes pasaban por el lugar, hasta que la tragedia ocurrida en marzo de 1983, con la llegada del turbión, los obligó a moverse de ahí.

El 10 de septiembre del mismo año, un grupo decidió volver a la zona y asentarse en un espacio del ex Jardín Botánico, donde se encuentran actualmente. La fecha es tomada como la ‘refundación’ de las cabañas, por eso este domingo celebran 40 años de aniversario. 

Si bien esta es la fecha de festejo, los cabañeros recalcan que llevan más medio siglo conservando el sabor típico de Santa Cruz.
Se consideran los embajadores del locro de gallina, del majao de pato, la patasca y otros platos tradicionales, además de masitas, como cuñapé, empanada de maíz, sonso y otras.

Susana Zarco Montero aprendió a preparar las delicias típicas de su suegra Nilda Gonzales, una de las mujeres que atendía en las riberas del Piraí y que luego del turbión se ubicó en la zona de las cabañas.

Susana y su esposo, Humberto Bauer, ahora continúan con la tradición familiar y aseguran que el majao de pato es uno de los favoritos entre sus comensales.

La mujer contó que la jornada comienza muy temprano porque hay que preparar los alimentos a la leña y tienen visitantes que llegan a desayunar. 

“Nuestra familia lleva más de 50 años dedicada a preparar platos típicos”, dijo con orgullo la mujer.
Agregó que las recetas se mantienen de generación en generación, e insistió en que la cocina a leña da a las comidas un gustito especial. 

“El majadito de pato lo seguimos sirviendo acompañado de huevo y plátano frito, además de yuquita”, manifestó Susana, mientras batía una olla.

Según la Asociación de Cabañeros del Piraí, antes del turbión había unas doce cabañas en las riberas del río, y ahora son 50.

Dalcy Acuña es otra de las mujeres que, junto a su familia, prepara delicias típicas desde hace dos décadas. Es conocida por su cuñapé. 

“No hay que alterar la receta. Si se le agrega una taza de queso, hay que colocarle una taza de almidón, porque si se exagera con el almidón, el cuñapé sale como pan”, aconsejó la mujer.

Sus manos no dejan de trabajar mientras contaba que entre los visitantes hay extranjeros que llegan a la capital cruceña, y que tienen entre sus destinos a las cabañas. 

Las delicias se pueden degustar los siete días de la semana, desde las 8:00 hasta el final de la tarde.

Festival del sabor
Desde el año 2000, todos los domingos en septiembre las cabañas del río Piraí impulsan diversas actividades para que la gente pueda acercarse a este tradicional paseo.

Durante una hora reparten -gratis- platos típicos a los visitantes, en los distintos festivales gastronómicos. Este domingo es la fiesta del majao, pero uno de los más esperados es del sonso, con el que cierran el mes septembrino, preparando el sonso más grande.

Cada año se trazan la meta de romper el récord de la gestión anterior, por eso ahora esperan preparar uno de más de diez metros.

A la par promueven concursos y juegos populares, como la tarasca, carrera de embolsao, la sortija, la aguatera, y la tinaja, entre otros.
El año pasado, este lugar fue declarado Patrimonio Cultural y Turístico Departamental por la Asamblea Legislativa Departamental (ALD).

Fue seleccionado por los legisladores por su gran valor en la conservación y promoción de la cultura cruceña.

Los desafíos
Hace años, algunas cabañas funcionaban como discotecas y abundaban las bebidas alcohólicas; sin embargo, Freddy Contreras, representante de la Asociación de Cabañas del Río Piraí, aseguró esto ha ido cambiando porque se está apostando por actividades culturales, para hacer del lugar un paseo familiar. 

Agregó que también esperan que llegue el alcantarillado sanitario para un mejor manejo de las aguas residuales. Además, tienen planeado el embellecimiento del ingreso, con la instalación de mejores luminarias, colocado de ladrillo pavic y plantas nativas. “Buscamos hacer esto de forma consensuada con las autoridades”, complementó.

Contreras también dijo que se han organizado con brigadas comunales, a fin de brindar seguridad en la zona de las cabañas, y que así se han logrado frenar los robos en este sector.
“Acá vivimos como en Santa Cruz de antaño, no hay puertas y todo es abierto”, afirmó, apuntando a las cabañas. 

Sin embargo, pidió a las autoridades reforzar la vigilancia en los alrededores, donde cada vez se registran hechos de inseguridad. 

Reconoció que incluso en otros puntos del cordón ecológico viven personas en situación de calle, y que entre ellos hay malvivientes que salen a asaltar a los transeúntes y conductores que se desplazan por el cuarto anillo, sobre todo a la altura de La Costanera.

Vía: EL DEBER

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