Viernes, Junio 21
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La leyenda de las cuatro plagas es símbolo de la Diablada

El origen de la leyenda de las cuatro plagas de Oruro se remonta a tiempos precolombinos, pero continúa formando parte de la identidad de los orureños. Es así que los trajes de la Diablada tienen estampados hormigas, serpientes, lagartos y sapos que representan el intento de destrucción del pueblo de los urus y que se baila como una señal de agradecimiento a la imagen femenina que los salvó de esta maldición.

Según la leyenda, Huari era una deidad maligna que intentó someter al pueblo Uru enviando cuatro plagas desde los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, una Ñusta de vestimenta blanca los protegió de esta condena.

Por el Sur, primero apareció una gigantesca víbora entre los cerros. “Los Urus clamaron ayuda a la Ñusta, ahora representada por la Virgen del Socavón, y ella con su espada dividió el cuerpo de la serpiente y la dejó petrificada. Se dice que los cerros, por donde se encuentra la Facultad de Ingeniería, se asemejan al reptil dividido”, contó Graciela Torrez para Voces Que Cuentan.

Por el Oeste, Huari envió un enorme lagarto que luego fue decapitado. “Existe cerca de Oruro en Cala Cala una laguna cuyas aguas se enrojecen a cierta hora del día. La leyenda cuenta que esta laguna se formó con la sangre del lagarto decapitado”, refiere la historia que está plasmada a los pies del monumento a la Virgen Candila en Oruro.

La plaga de hormigas emergió de la cabeza del lagarto y llegó por el Este. Sin embargo, fueron convertidas en dunas de arena y formaron el arenal que está en la ciudad del Pagador. Finalmente, por el Norte, llegó un sapo de tamaño colosal. Pero la Ñusta con una honda lo convirtió en piedra.

En señal de agradecimiento a la Ñusta, los urus se vistieron de diablos representando a Huari y en sus trajes llevan símbolos de las cuatro plagas. Este hecho dio origen al baile de la Diablada que actualmente representa al departamento de Oruro y se baila en el Carnaval que fue declarado Patrimonio por la Unesco. Con la llegada de la colonia española, la imagen de la Ñusta se fusionó con la Virgen de la Candelaria y que luego se convirtió en la Virgen del Socavón.

Via: Los Tiempos

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